Un Alma en Pena

 

Un Alma en Pena

            Mucho se habla del purgatorio y de cómo serán castigados los malos en este lugar, para purgar sus pecados. Lo que muchos no saben es que dentro del purgatorio existen diferentes tipos de caminos que nos ayudan a ser mejores y quienes controlan este lugar, podrán pasar a ser mejores personas y a valorar cada momento que por insignificante que parezca, es único y aquellos que no, vagaran eternamente, perdido en sus problemas sin poder salir. Aprendí esto una noche de esas melancólicas, donde tus pensamientos nublan tu razón, y llegas a pensar que no hay otra salida, solo la muerte.

         Mi nombre es Felipe, como todos vivía en este mundo, llenos de problemas y deudas, y después de pelear por muchos años y tratar de llevar una buena vida para mí y los míos, llego un momento donde lo perdí todo y caí en una depresión que me llevo al alcohol y las drogas, mis familiares y amigos trataron de ayudarme, pero era tanta mi depresión, que no logre salir del hueco donde me había sumergido y no logre entender que las cosas más pequeñas tienen un poder infinito y pueden sanar la herida más grande que tengas en tu corazón. Una noche de esas lluviosas y nubladas, de una sobredosis partí de este mundo que no encontraba salida alguna pensé que el mejor final era no estar en este mundo decadente lleno de tristeza.

         Solo recuerdo que estaba en el baño encerrado muy drogado, y busque más droga para ahogar mis penas, mi mente se nublo y solo recuerdo que desperté en un desierto. No tenía ni idea de lo que había pasado y además no recordaba nada era como una amnesia, solo tenía algunas fracciones de recuerdos, pero en ese momento todo estaba nublado, así que me levante y vi que tenía una túnica muy extraña y hacía un calor muy horrible pero al mirar hacia arriba no había nada, era como estar en medio de un vacío absoluto, donde lo único que se veía era un desierto interminable. Lo extraño era que no tenía sed ni hambre, solo un calor terrible que me quemaba los pies descalzos. Estaba muy confundido y no tenía idea alguna de lo que estaba haciendo allí, ni donde estaba.

         Así que camine sin rumbo exacto, solo camine por un largo tiempo, aunque sentía que el tiempo no transcurría, para mi habían pasado horas, no había sol, ni luna, ni estrellas. El día era opaco, pero no se oscurecía ni tampoco cambiaba nada, todo era igual, pero lo extraño es que no sentía sed ni hambre y ya había caminado por mucho tiempo. Quería saber dónde estaba y porque estaba allí. Tampoco estaba cansado era como un alma en pena que no tiene a donde ir y camina por la eternidad sin rumbo alguno.

         Así transcurrió el tiempo sin llegar a ningún  lado y sin ver nada nuevo, solo arena caliente quemándome los pies y ningún lugar a donde ir, así pasó el tiempo, y camine sin cansarme ni tener hambre lo cual era muy extraño porque no me cansaba, aunque no tenía idea hacia donde iba, una fuerte sensación me mantenía caminando sin parar y sin saber a dónde ir, las tormentas de arena era lo único que hacia diferente el lugar, pero solo ocurrían en ciertas áreas, donde parecía que solo allí había brisa ya que en los demás lugares no había nada, luego de pasar por cientos de tormentas de arena y caminar sin rumbo y con algunos recuerdos que no sabía que significaban me detuve, aun no tenía sed ni tampoco había agua en ese lugar, pero nada tenía sentido, hacia donde me dirigía, el tiempo no pasaba no había día ni noche, todo era muy extraño, lo único diferente eran las tormentas de arena, las cuales pasaban con prisa, no quería que me afectara al pasar. Así que me recosté en la arena caliente a poner mis pensamientos en orden ya había pasado mucho tiempo y no llegaba a ningún lugar, quise poner en orden mis pensamientos, para ver si lograba comprender que estaba haciendo allí. Mientras pensaba y trataba de recordar, mire hacia todos lados y vi una silueta que se veía a lo lejos, al parecer no estaba solo en aquel lugar, así que me puse de pie y empecé a correr hacia la silueta a ver quién más estaba allí y si podía decirme que estaba haciendo yo en este lugar.  Logre acercarme cada vez  más a la silueta, era otro hombre, que al parecer estaba como yo en este lugar, corrí hacia el hasta que lo alcance, era un hombre muy anciano que usaba un bastón, aunque no parecía necesitarlo porque caminaba muy bien. Lo salude, estaba contento de encontrar a alguien en este lugar al menos no estaría solo, pero aquel anciano solo me miro y siguió caminando sin decir una palabra. Empecé a caminar a su lado aunque él no decía nada al menos no estaba solo. Y trate muchas veces de sacarle palabras de su boca, pero el señor no decía nada, así que decidí seguirlo porque a lo mejor el sabia hacia dónde ir. Así paso mucho tiempo sin que el señor se detuviera ni dijera una sola palabra, caminamos por mucho tiempo ya no tenía idea, que estaba pasando, me detuve y decidí no caminar más, ese hombre a lo mejor ni habla pensé, debe estar tan perdido como yo.

         En ese momento paso algo nuevo que no había pasado en todo el tiempo que había estado allí. El señor se detuvo también, y regreso donde estaba, me miró fijamente, sin soltar una sola palabra. Estaba más confundido, pues no tenía idea que quería, así que le pregunte “¿Dónde estamos y que hacemos aquí?, no seguiré caminando si no me dices algo o dibújalo en la arena si no puedes hablar le dije.  El cambio su mirada hacia el otro lado y dijo “somos almas en pena, que debemos vagar por la eternidad por este desierto infinito, deberías sentarte a ordenar tus pensamientos para saber qué haces aquí, si no sabes ni quien eres poco a poco iras olvidando todo y vagaras como yo eternamente, porque he olvidado todo, aunque hay una forma de salir de aquí, pero solo tienes un intento si fallas jamás saldrás de aquí”.  Aquellas palabras me sorprendieron y me dejaron con más preguntas, mire hacia atrás y vi algo que jamás había visto antes, había una montaña al fondo, pensé para mis adentros, como llego esa montaña allí, trate de buscar al anciano para obtener respuestas, pera ya se había ido, y no se veía rastro de él.  Pensé me quedare sentado frente a esta montaña a recordar todo lo que pueda, pues necesito saber que hago aquí. No puedo quedarme toda la eternidad caminando sin rumbo. Mientras estaba sentado en la arena pensando empecé a recordar aquella noche fatal, mi mente estaba ordenando los pensamientos, y estos estaban regresando a mí pero, Jamás debí usar aquellas drogas pensé para mis adentros, tenía una buena vida llena de problemas y deudas pero al menos podía disfrutar con mi familia y amigo, Y ahora estoy aquí muerto, y vagando por la eternidad en este purgatorio sin saber a dónde ir, debía de haber una forma de regresar pensé y debe estar en la cima de esa montaña la respuesta, pensé. Me dispuse a subirla, pues que tenía que perder, además alguna respuesta debería tener allí.  Recordé lo que dijo el anciano que solo tenía una oportunidad así que mientras subía la montaña prestaba atención a cada detalle que veía, no era una montaña tan alta, así que pronto llegaría a la cima y debía saber que decir para poder salir de allí.  Mire por todos lados y no había nada que me llamara la atención hasta que llegue a la cima, y pensé que el camino había sido en vano, a lo mejor no había nada allí. Me dispuse a regresar, cuando de repente empecé a escuchar mi nombre, alguien me estaba llamando, mire a todos lados y no veía nada, pero escuchaba voces de mis hijos que me llamaban, me decían que no me fuera, donde están ellos pensé, porque los escucho y no los veo, quiero estar con ellos grite con todas mis fuerzas, cerré mis ojos para concentrarme y poder escucharlos mejor. Sentí una fuerte brisa como la de un huracán que me estaba llevando en el aire, con una fuerza inmensa y una velocidad increíble, no podía abrir mis ojos por la presión que sentía, hasta que sentí que el huracán se desvanecía, abrí mis ojos y recuerdo que tenía un fuerte dolor en todo mi cuerpo, y al mirar estaba mi familia delante de mí, que está pasando dije: Mi esposa exclamo con lágrimas en sus ojos: estuviste una semana en coma, por una sobredosis, te encontramos casi muerto y en el hospital, te hicieron un lavado, pero aun así no respondías, pensamos que habías muerto ya que estabas en coma y el doctor dijo que si no respondías te tendríamos que desconectar. Como pude abrace a mis hijos, lloraban de alegría al ver a su padre que había regresado de la muerte. En mi mente quedo aquel viaje por ese desierto, y pensé que a lo mejor todo había sido un sueño, mientras estuve en el coma. Al salir del hospital luego de unos días de haber despertado, estaba contento de salir y pensé que tenía una segunda oportunidad de vivir y hacer las cosas bien, así que debía aprovecharla. Saliendo del hospital, abrazado de mis hijos buscamos un taxi para regresar a casa. Camino a la casa y mirando por la ventana contemplaba cada cosa que veía, todo era hermoso, los árboles, el sol brillaba, todo era maravilloso jamás había apreciado la vida tanto como en aquel momento. Mi esposa estaba contando a el taxista lo que me había pasado que estuve en coma por mucho tiempo y que había vuelta a la vida, una vez llegamos a la casa el taxista me dijo estas palabras que me impactaron, “ojala no tengas que volver a caminar por ese desierto otra vez, considera esto como una segunda oportunidad para que disfrutes cada momento de tu vida”. Lo mire a los ojos y vi en sus ojos a aquel anciano que había caminado conmigo. Y supe que Dios me había dado una segunda oportunidad, que la caminata por el purgatorio era para que supiera que estaba llevando mi vida por mal camino y que debía cambiar. El taxi se alejó y mi vida cambio, ahora vivo feliz y disfruto cada momento de mi vida, como si fuera el último, no pierdo una sola sonrisa de mis hijos pues no quiero perderme los momentos bellos de la vida. Los problemas siempre estarán en nuestras vidas, pero una sonrisa de un ser amado puede ser la mejor medicina para todos tus males, también aprendí que cada día es un regalo y pienso tomar ese regalo y compartir mi sonrisa con todo aquel que la necesite.

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